Templo de Alhym
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Carozota d'Matai
Relato del Evangelio Según Mateo (1-5)*

Capítulo 1

1 Libro de la generación de Íshu [Yeshua], el M'shija [Cristo], hijo de David, hijo de Abraham.

2 Abraham engendró a Isaac; e Isaac engendró a Jacob; y Jacob engendró a Judá y a sus hermanos.

3 Y Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara; y Fares engendró a Esrom; y Esrom engendró a Aram.

4 Y Aram engendró a Aminadab; y Aminadab engendró a Naasón; y Naasón engendró a Salmón.

5 Y Salmón engendró de Rahab a Booz, y Booz engendró de Rut a Obed y Obed engendró a Jessé.

6 Y Jessé engendró al rey David; y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías:

7 Y Salomón engendró a Roboam; y Roboam engendró a Abías; y Abías engendró a Asa.

8 Y Asa engendró a Josafat; y Josafat engendró a Joram; y Joram engendró a Uzías.

9 Y Uzías engendró a Jotam; y Jotam engendró a Acaz; y Acaz engendró a Ezequías.

10 Y Ezequías engendró a Manasés; y Manasés engendró a Amón; y Amón engendró a Josías.

11 Y Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en la transmigración de Babilonia.

12 Y después de la transmigración de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel; y Salatiel engendró a Zorobabel.

13 Y Zorobabel engendró a Abiud; y Abiud engendró a Eliaquim; y Eliaquim engendró a Azor.

14 Y Azor engendró a Sadoc; y Sadoc engendró a Aquim; y Aquim engendró a Eliud.

15 Y Eliud engendró a Eleazar; y Eleazar engendró a Matán; y Matán engendró a Jacob.

16 Y Jacob engendró a José, marido de Maríam, de la cual nació Íshu, el cual es llamado el M'shija.

17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce generaciones; y desde David hasta la transmigración de Babilonia, catorce generaciones; y desde la transmigración de Babilonia hasta el M'shija, catorce generaciones.

18 Y el nacimiento de Íshu, el M'shija, fue así: Que siendo Maríam [María] su madre desposada con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santa.

19 Y José su marido, como era justo, y no queriendo infamarla, quiso dejarla secretamente.

20 Y pensando él en esto, he aquí el ángel de Mar-Ya [Yahweh] se le aparece en sueños, diciendo: José, hijo de David, no temas de recibir a Maríam tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santa es.

21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre ÍSHU, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.

22 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo que fue dicho por el Señor, por el profeta que dijo:

23 He aquí una Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emmanuel, que es, si lo declaras: Alaha [Alhym, Dios] con nosotros.

24 Y despertando José del sueño, hizo como el ángel de Mar-Ya le había mandado, y recibió a su mujer.

25 Y no la conoció hasta que dio a luz a su hijo Primogénito; y llamó su nombre ÍSHU.

Capítulo 2

1 Y cuando nació Íshu en Belén de Judea en días del rey Herodes, he aquí unos sabios vinieron del oriente a Jerusalén,

2 diciendo: ¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.

3 Y oyendo esto el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalén con él.

4 Y convocados todos los príncipes de los sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el M'shija.

5 Y ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:

6 Y tú, Belén, de tierra de Judá, no eres muy pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un Guiador, que apacentará a mi pueblo Israel.

7 Entonces Herodes, llamando en secreto a los sabios, entendió de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella;

8 y enviándolos a Belén, dijo: Andad allá, y preguntad con diligencia por el niño; y después que le hallaréis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.

9 Y ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se puso sobre donde estaba el niño.

10 Y viendo la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.

11 Y entrando en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones: oro, e incienso y mirra.

12 Y siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, se volvieron a su tierra por otro camino.

13 Y partidos ellos, he aquí el ángel de Mar-Ya aparece en sueños a José, diciendo: Levántate, y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te lo diga; porque ha de acontecer, que Herodes buscará al niño para matarlo.

14 Y él despertando, tomó al niño y a su madre de noche, y se fue a Egipto;

15 y estuvo allá hasta la muerte de Herodes: para que se cumpliese lo que fue dicho por Mar-Ya, por el profeta que dijo: De Egipto llamé a mi Hijo.

16 Herodes entonces, viéndose burlado de los sabios, se enojó mucho, y envió, y mató a todos los niños que había en Belén y en todos sus términos, de edad de dos años abajo, conforme al tiempo que había entendido de los sabios.

17 Entonces se cumplió lo que fue dicho por el Señor por el profeta Jeremías, que dijo:

18 Voz fue oída en Ramá, lamentación, lloro y gemido grande; Raquel que llora sus hijos, y no quiso ser consolada, porque perecieron.

19 Mas muerto Herodes, he aquí el ángel de Mar-Ya aparece en sueños a José en Egipto,

20 diciendo: Levántate, y toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel; que muertos están los que procuraban la muerte del niño.

21 Entonces él se levantó, y tomó al niño y a su madre, y se vino a tierra de Israel.

22 Y oyendo que Arquelao reinaba en Judea en lugar de Herodes su padre, temió ir allá; mas amonestado por revelación en sueños, se fue a las partes de Galilea.

23 Y vino, y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que había de ser llamado Nazareno.

Capítulo 3

1 Y en aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,

2 y diciendo: Arrepentíos, que el Reino de los cielos se acerca.

3 Porque éste es aquel del cual fue dicho por el profeta Isaías, que dijo: Voz de uno que clama en el desierto; aparejad el camino del Señor, enderezad sus veredas.

4 Y tenía Juan su vestido de pelos de camellos, y una cinta de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre.

5 Entonces salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán;

6 y eran bautizados de él en el Jordán, confesando sus pecados.

7 Y viendo él muchos de los fariseos y de los saduceos, que venían a su bautismo, les decía: Generación de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira que vendrá?

8 Haced pues frutos dignos de arrepentimiento,

9 y no penséis decir dentro de vosotros : a Abraham tenemos por padre; porque yo os digo, que puede Alaha despertar hijos a Abraham aun de estas piedras.

10 Ahora, ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no hace buen fruto, es cortado y echado en el fuego.

11 Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; mas el que viene tras de mí, más poderoso es que yo; los zapatos del cual yo no soy digno de llevar. El os bautizará en Espíritu Santa y fuego.

12 Su aventador en su mano está, y aventará su era; y allegará su trigo en el alfolí, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.

13 Entonces Íshu vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado de él.

14 Mas Juan lo resistía mucho, diciendo: Yo necesito ser bautizado de ti, ¿y tú vienes a mí?

15 Pero respondiendo Íshu le dijo: Deja ahora; porque así nos conviene cumplir toda justicia. Entonces le dejó.

16 Y Íshu, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Alaha que descendía como paloma, y venía sobre él.

17 Y he aquí una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento.

Capítulo 4

1 Entonces Íshu fue llevado por el Espíritu Santa al desierto, para ser tentado por el aquelcarza [adversario].

2 Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre.

3 Y llegándose a él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Alaha, di que estas piedras se conviertan en pan.

4 Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con sólo el pan vivirá el hombre, mas con toda palabra que sale por la boca de Alaha.

5 Entonces el aquelcarza le pasa a la Santa ciudad, y lo pone sobre las almenas del Templo,

6 Y le dice: Si eres Hijo de Alaha, échate abajo; que escrito está: A sus ángeles mandará por ti, y te alzarán en las manos, para que nunca tropieces con tu pie en piedra.

7 Íshu le dijo: Escrito está además: No tentarás al Mar-Ya tu Alaha.

8 Otra vez le pasó el aquelcarza a un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria,

9 Y le dice: Todo esto te daré, si postrado me adorares.

10 Entonces Íshu le dice: Vete, Satanás, que escrito está: Al Mar-Ya tu Alaha adorarás y a él solo servirás.

11 El aquelcarza entonces le dejó: y he aquí los ángeles llegaron y le servían.

12 Mas oyendo Íshu que Juan estaba preso, se volvió a Galilea;

13 y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en los confines de Zabulón y de Neftalí:

14 Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta Isaías, que dijo:

15 La tierra de Zabulón, y la tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles;

16 el pueblo asentado en tinieblas, vio gran luz; y a los asentados en región de sombra de muerte, luz les esclareció.

17 Desde entonces comenzó Íshu a predicar, y a decir: Arrepentíos, que el Reino de los cielos se ha acercado.

18 Y andando Íshu junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, que es llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.

19 Y les dice: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.

20 Ellos entonces, dejando luego las redes, le siguieron.

21 Y pasando de allí vio otros dos hermanos, Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en el barco con Zebedeo, su padre, que remendaban sus redes; y los llamó.

22 Y ellos, dejando luego el barco y a su padre, le siguieron.

23 Y rodeó Íshu toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el Evangelio del Reino, y sanando toda enfermedad y toda flaqueza en el pueblo.

24 Y corría su fama por toda Siria; y le traían todos los que tenían mal; los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y lunáticos, y paralíticos, y los sanaba.

25 Y le siguió gran multitud de Galilea y de Decápolis y de Jerusalén y de Judea y del otro lado del Jordán.

Capítulo 5

1 Y viendo la multitud, subió en el monte; y sentándose, se llegaron a él sus discípulos.

2 Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo:

3 Bienaventurados los pobres en espíritu; porque de ellos es el Reino de los cielos.

4 Bienaventurados los que lloran (enlutados) , porque ellos recibirán consolación.

5 Bienaventurados los mansos; porque ellos recibirán la tierra por heredad.

6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia (o rectitud) , porque ellos serán saciados.

7 Bienaventurados los misericordiosos; porque ellos alcanzarán misericordia.

8 Bienaventurados los de limpio corazón; porque ellos verán a Alaha.

9 Bienaventurados los pacificadores; porque ellos serán llamados hijos de Alaha.

10 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia (o rectitud) , porque de ellos es el Reino de los cielos.

11 Bienaventurados sois cuando os vituperen y os persigan, y se dijere toda clase de mal de vosotros por mi causa, mintiendo.

12 Gozaos y alegraos; porque vuestro galardón es grande en los cielos; que así persiguieron a los profetas que estuvieron antes de vosotros.

13 Vosotros sois la sal de la tierra; y si la sal se desvaneciere ¿con qué será salada? No vale más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

15 Ni se enciende el candil y se pone debajo de un almud, sino en el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.

16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

17 No penséis que he venido para desatar la Torah o los profetas; no he venido para desatarla, sino para cumplirla.

18 Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde perecerá de la Torah, hasta que todas las cosas sean hechas.

19 De manera que cualquiera que desatare uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare a los hombres, muy pequeño será llamado en el Reino de los cielos; mas cualquiera que los hiciere y los enseñare, éste será llamado grande en el Reino de los cielos.

20 Porque os digo, que si vuestra justicia (rectitud) no fuere mayor que la de los escribas y de los fariseos, no entraréis en el Reino de los cielos.

21 Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; mas cualquiera que matare, será culpado del juicio.

22 Mas yo os digo, que cualquiera que se enojare descontroladamente con su hermano, será culpado del juicio; y cualquiera que dijere a su hermano: Raca, será culpado del concejo; y cualquiera que dijere: Fatuo, será culpado del quemadero del fuego.

23 Por tanto, si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares de que tu hermano tiene algo contra ti,

24 deja allí tu presente delante del altar, y ve, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente.

25 Concíliate con tu adversario presto, entre tanto que estás con él en el camino; para que no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al alguacil, y seas echado en prisión.

26 De cierto te digo, que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.

27 Oísteis que fue dicho a los antiguos: No adulterarás.

28 Mas yo os digo, que cualquiera que mira a la mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

29 Por tanto, si tu ojo derecho te fuere ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al quemadero.

30 Y si tu mano derecha te fuere ocasión de caer, córtala, y échala de ti; que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al quemadero.

31 También fue dicho: Cualquiera que repudiare a su mujer, déle carta de divorcio.

32 Mas yo os digo, que el que repudiare a su mujer, fuera de causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casare con la repudiada, comete adulterio.

33 Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No te perjurarás; mas pagarás al Señor tus juramentos.

34 Mas yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Alaha;

35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.

36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer un cabello blanco o negro.

37 Mas sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

38 Oísteis que fue dicho a los antiguos: Ojo por ojo, y diente por diente.

39 Mas yo os digo: No resistáis con mal; antes a cualquiera que te hiriere en tu mejilla diestra, vuélvele también la otra;

40 y al que quisiere ponerte a pleito y tomarte tu ropa, déjale también la capa;

41 y a cualquiera que te cargare por una milla, ve con él dos.

42 Al que te pidiere, dale; y al que quisiere tomar de ti prestado, no se lo rehuses.

43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.

44 Mas yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os calumnian y os persiguen;

45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos; que hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueva sobre justos e injustos.

46 Porque si amareis a los que os aman, ¿qué salario tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?

47 Y si abrazareis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los publicanos?

48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

* Peshitta, Revisión las 1569 Sagradas Escrituras Version Antigua, traducción de los antiguos manuscritos Arameos y Hebreo; Copyright © 1988, 1996, 2005 por Instituto Peshitta / The Peshitta Foundation. Todos los derechos reservados.



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